Iglesia de San Bartolomé

Su construcción, iniciada bajo auspicios del obispo Don Iñigo Manrique (1486 – 1496), responde a las necesidades de un templo mayor, puesto que el anterior y principal de Santa María de la Mota se había quedado pequeño ante el aumento demográfico de la localidad. Como sede del nuevo lugar de culto se eligió la plaza mayor de la villa. Su edificación se dilató varios siglos en el tiempo siendo terminada la torre, la última de sus construcciones, a inicios del siglo XIX. Este hecho condicionó la proyección de diferentes estilos artísticos en la arquitectura de la iglesia, entre ellos el gótico, el mudéjar, el plateresco y el barroco.

La iglesia presenta  una estructura basilical de tres naves con triple ábside y fue construida con sillares de piedra molinaza (arenisca). La tradición mudéjar se recoge en la presencia de artesonados de madera de par y nudillo. La portada principal, donde aparecen representados San Bartolomé, Santiago y la Virgen con el Niño, es obra del círculo de Hernán Ruiz el Viejo. Se tiene constancia documental que en 1756 se colocaron en un lateral a los pies de esta portada una lápida sepulcral visigoda y un cipo romano. De su interior destacan la Sacristía -trazada por los maestros Hernán Ruiz II y III-  y la capilla del Sagrario, obra barroca de 1746. Durante la Guerra Civil la iglesia sufrió severos daños, siendo reconstruida por Regiones Devastadas.

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